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Por Pablo Santiesteban , 28 de enero de 2022

“Don Chindo”, un personaje de leyenda de Puerto Aysén

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Puerto Aysén en las primeras décadas del siglo XX.
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Para las nuevas generaciones puede que el nombre de Rudecindo Vera Márquez no suene mucho, sin embargo su vida perfectamente da como para hacer un libro y es justo recordarlo en el día del 94 aniversario de Puerto Aysén. Don Chindo, como era conocido por la gente, era un aventurero que no le hacía asco al trabajo, pues en su juventud trabajó en las salitreras a fines del siglo XIX, después se fue a la Patagonia en busca de más aventuras y cuando era evidente que Puerto Aysén debía convertirse en ciudad él fue el que trazó sus calles, trazado que es fiel al actual, para posteriormente convertirse en el primer alcalde elegido democráticamente en la ciudad.

A veces la historia es injusta con ciertos hombres o la memoria es frágil y cuesta darle valor a los hombres que hicieron huella en nuestras comunidades. El relato oral pasa y se hace necesario plasmar esas historias en el papel.

Según historiadores Hernán Ortega y Anabella Brüning en su libro “Aisén, panorama histórico y cultural”, Rudecindo Vera era de origen chilote y habría nacido en Chonchi en 1860.

De alma libre y espíritu inquieto, a los 16 años decide irse a las salitreras para trabajar de lanchero y cargador en los años previos al estallido de la Guerra del Pacífico. No está claro si él combatió en el conflicto contra Perú y Bolivia, sólo hay rumores acerca de lo que hizo en su vida.

Uno de esos rumores fue que en 1882 Vera Márquez volvió a Chiloé para partir hacia las Guaitecas y trabajar bajo las órdenes del empresario chilote Ciriaco Álvarez, también de origen chonchino, que en aquellos años se hizo millonario gracias a la explotación de los cipreses, por lo que se ganó el apelativo de “El rey del ciprés”. Otro rumor fue que trabajó buscando oro, pues se dice que estuvo en los lavaderos de ese metal que había en Chiloé.

HOMBRE DURO

De acuerdo al trabajo de Ortega y Brüning, Don Chindo Vera era un “hombre alto y muy fuerte” y “hecho para el trabajo duro”. Vive Estero Álvarez hasta que el empresario Ciriaco Álvarez, vende sus bienes a la recién creada Sociedad Industrial del Aisén.

Vera se une en 1905 a dicha empresa y se queda dos años con ellos, trabajando en el secado del gran mallín que daría soporte a futuro a la ciudad de Puerto Aysén. 

Por sus condiciones de líder lo nombran capataz en los trabajos camineros de Ñirehuao y pronto junto a otros pioneros comienzan a trazar los primeros caminos formales de Aysén para el uso no sólo de cabalgaduras, sino que de los primeros vehículos que llegaban a la zona a colonizar.

En los primeros años del siglo XX Puerto Aysén existía como una aldea de casas un poco desorganizadas, pero había vida que surgía en parte gracias a las sociedades explotadores de la madera.

En 1914 Don Chindo se instala en Aysén trabajando en cargos de confianza de la Sociedad Industrial y en 1919 ya es agente para atender los vapores de la compañía, pero al mismo tiempo se hace comerciante, pues crea la primera hospedería o pensión. 

En aquellos años la mayoría de los habitantes eran hombres solteros o casados, había pocas mujeres y era usual que ocurrieran pendencias entre los trabajadores. La empresa entre en serio y solapadamente permitió que llegarán mujeres de “vida alegre” –como se decía en aquellos años- desde Puerto Montt. Hubo diversión, bailes y música en la zona, pero los líos de falda y otras situaciones se hicieron frecuentes. Era muy normal que se durmiera con una pistola bajo la almohada o guardada en el velador de la pieza.

EL CIUDADANO

El 28 de enero de 1928 se crea la provincia de Aysén y todos se dan a la tarea de hacer del puerto una ciudad. La llegada del intendente Luis Marchant González, coronel de Carabineros y hombre de confianza del presidente Carlos Ibáñez del Campo, le dio un impulso a la zona. Este hombre tenía claro que era necesario pensar en una ciudad formal, y así fue que tuvo en Rudecindo Vera a un aliado para ayudar a trazar las primeras calles y ubicar servicios.

Como hombre de comercio se hizo confiable entre los habitantes del naciente Puerto Aysén y el 2 de mayo de 1928 forma parte de la primera Junta de Vecinos. 

La ciudadanía le entregó posteriormente un gran honor cuando en 1935 se convierte en el primer alcalde electo democráticamente de Puerto Aysén, pues los anteriores eran designados por el gobierno de turno.

Don Chindo inicia su carrera política y fue alcalde desde 1935 a 1938 y posteriormente fue regidor entre 1941 y 1944. 

En lo personal fundó una familia con su esposa Balbina Albornoz y dio educación sólida a sus hijos.

Según los historiadores Ortega y Brüning, Rudecindo Vera Márquez “pudo haber sido el hombre más rico de la zona; sin embargo, guardó lo justo para terminar voluntariamente sus 100 años de vida, enfermo, inválido, en un campito cercano a Lago Riesco”.

Vera, junto a muchos otros hombres pioneros, marcaron la senda de lo que hoy es Puerto Aysén que marcha firme a cumplir prontamente su centenario de vida urbana.

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