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Autor: DiarioRegionalAysen , 7 de agosto de 2021

La herencia de los chonos en Chiloé y la Patagonia

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Ilustración de cazadores chonos en los canales del sur.
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[#HistoriasDiarioSur] El misterioso pueblo canoero que desapareció en el siglo XVIII. ¿Qué ocurrió con ellos y por qué aún se les recuerda?

¿Qué pasó con los chonos, el principal pueblo canoero de Chiloé y las costas de Aysén? La verdad no hay una seguridad al cien por ciento acerca de lo que ocurrió con ellos, pero sí muchas teorías. Se sabe por crónicas de época que los chonos eran un pueblo canoero más bien amistoso y poco combativo con una cultura marítima que a la larga definió la cultura e identidad de chilotes y ayseninos.

Los estudiosos hablan de una extinción de este pueblo amable, aparentemente por las enfermedades que traían los europeos y de la que no eran inmunes, pero existe también otra teoría que apunta a que se mezclaron con la nación huilliche a medida que estos avanzaban a la zona sur.

Este pueblo nómade habitó desde el archipiélago de Chiloé hasta la península de Taitao y, de acuerdo a estudios antropológicos, vivieron al menos hasta el siglo XVIII. La principal actividad de los chonos era la caza del lobo marino, la pesca y la recolección de algas y mariscos. Tanto hombres como mujeres se repartían estas labores.

Según la publicación “Los chono y los veliche de Chiloé” de Renato Cárdenas, Dante Montiel y Catherine Hall, “existe discusión acerca de la homogeneidad étnica de estos grupos y de su parentesco con los alacalufes o kawésqar de más al sur”. También llama la atención que hay testimonios de antiguos documentos que los chonos criaban perros e incluso los subían a sus canoas y los llevaban con ellos para la caza de lobos marinos, dato curioso cuando vemos en los tiempos actuales a muchos pescadores chilotes acompañados de canes en sus lanchas. ¿Herencia chona? Tal vez.

CONTACTO CON LOS CONQUISTADORES

Los estudios antropológicos efectuados desde el siglo XX hasta nuestros días no han podido definir cómo se produjo el poblamiento de este pueblo y cómo adoptaron su cultura marítima en comparación con las costumbres de otros pueblos. Si hay vestigios de que el poblamiento de la isla de Chiloé data de unos 6.100 años.

Los conquistadores españoles tuvieron contacto con la isla de Chiloé a mediados del siglo XVI y se relacionaron con los pueblos huilliche o cunco cuya lengua mapudungún, tenía elementos lingüísticos y pronunciaciones distintas al habla del mapuche de la actual zona de la Araucanía.  

Se cree que el primer conquistador español que se topó con el pueblo chono fue Francisco de Ulloa en una expedición llevada a cabo en 1553 hacia el Estrecho de Magallanes. En la crónica de su expedición se señala que los españoles arribaron a un archipiélago llamado de los Chonos y que más al sur tuvieron un enfrentamiento con los nativos.

Según el investigador chilote Rodolfo Urbina con en el inicio de la conquista de Chiloé los españoles recibieron tierras e indígenas en encomienda, una de las cuales incluía a los indígenas denominados “guaitecos”, pero estas asignaciones no pudieron hacerse efectivas porque era difícil llegar a los lugares donde residían estos indígenas.

EL NOMBRE “CHONOS”

El primer occidental que usó el gentilicio “chonos” fue el sacerdote jesuita Juan Bautista Ferrufino que en 1609 se refiere al archipiélago de Chonos y relata que hizo un catecismo en la lengua de estos indígenas, que de acuerdo a su parecer “era muy distinta y más difícil que el mapudungun de los huilliches”.

Fueron los jesuitas los que más tuvieron interacción con los chonos, pues el mismo Rodolfo Urbina indicó en su publicación “Los chonos en Chiloé” que un cacique de este pueblo invitó a los religiosos a hablar sobre la fe cristiana y que, aparentemente, fue adoptada libremente por este pueblo. En 1612 los jesuitas empezaron a visitar el archipiélago de las Guaitecas, las que se interrumpieron en 1630.

En 1675 el chono Cristóbal Talquipillán avisó a los españoles acerca del avistamiento de navíos ingleses, lo que alarmó a las ciudades chilotas y hasta al mismísimo Virrey del Perú que preparó una flota de doce navíos para combatir a los invasores, pero cuando llegaron al sur se dieron cuenta que había sido una mentira.

COLONOS DE LA ISLA GUAR

La publicación de Urbina rescata una historia muy particular que relaciona a este pueblo canoero con Calbuco y la isla Guar. En 1710 un grupo de 166 chonos de distintas edades llegaron al fuerte San Miguel de Calbuco y manifestaron que deseaban la paz y vivir entre los españoles. Los chonos fueron bien recibidos, fueron introducidos al cristianismo y posteriormente fueron llegando más grupos de esta etnia a Calbuco hasta llegar a unas 600 personas. Los españoles les cedieron la isla Guar para que la habiten hasta que en 1717 se levanta una misión jesuita atendida por sacerdotes de Castro.

Parecía que Guar era el paraíso para este grupo aborigen, pero pronto empezaron a ser acosados por los cortadores de alerce que iban a extraer madera a Melipulli (actual Puerto Montt). Surgieron los conflictos y pronto los chonos decidieron abandonar la isla, volver a sus costumbres nómadas y dispersarse por el mar interior de Chiloé, salvo cuatro familias que se quedaron en Guar y cuyos descendientes aún viven en ella.

SALVADORES DE LA HMS WAGER

En mayo de 1741 se produjo el naufragio del buque británico HMS Wager cerca del Golfo de Penas. Un grupo de marinos ingleses vivió una serie de penalidades como náufragos y de acuerdo al relato que hizo John Byron, abuelo del poeta Lord George Gordon Byron, unos indígenas en canoas los ayudaron llevándoles mariscos y hasta ovejas. Es probable que este grupo hayan sido chonos.

Byron relata que dos indígenas que respondían a los nombres de Manuel y Martín ayudaron a un grupo de náufragos a llegar a la civilización surcando los canales en canoas. Británicos e indígenas atravesaron el Istmo de Ofqui y llegaron hasta Chiloé.

Con el tiempo John Byron escribe el libro “El naufragio de la Fragata Wager” donde relató sus experiencias y en sus páginas describe las costumbres de estos indígenas que, presumiblemente eran chonos.

LA PAPA

Si bien los chonos aparentemente no ponían resistencia a trocar sus costumbres a la creencia cristiana, era difícil que adoptaran el sedentarismo, pues su vida de nómade estaba muy fuertemente arraigada en ellos.

Pero hubo factores que poco a poco los fueron llevando a aceptar el sedentarismo, una fue la aparición de la agricultura en su estilo de vida, pues empezaron a sumar la papa a su dieta e mariscos, pescados o carne de lobo y para ello se involucraron en la práctica de la agricultura. También se cree que hubo una baja en la población femenina que usualmente practicaba el buceo y eso hizo reducir su esperanza de vida, por eso los varones chonos buscaron mujeres huilliches y a la larga se mezclaran con ese pueblo.

Curioso es el caso de los habitantes de la isla Laitec, pues estudios genéticos realizados en todo Chiloé señalaron que la población de dicha isla presenta marcadores genéticos diferentes a los de otras poblaciones más septentrionales de Chiloé, y parecidos a los de pueblos fueguinos, lo que indicaría que sus ancestros fueron los chonos.

Se dice que los chonos eran muy supersticiosos, pues tenían tabúes como no mirar a una bandada de loros en vuelo o no tirar al mar las conchas de los mariscos que comían, costumbres que muchos antiguos chilotes también cumplían.

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